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La tecnología RFID se está abriendo camino dentro de los ámbitos hospitalarios. La monitorización de todo lo que sucede, ofrece unas ventajas enormes en la industria sanitaria. En el siguiente artículo queremos mostrar cómo podría funcionar cada uno de los procesos que diariamente se llevan a cabo dentro de cualquier hospital del mundo, mediante la tecnología RFID. Para ello vamos a separar las diferentes posibles aplicaciones y las vamos a desgranar una por una.
Para que exista un perfecto funcionamiento en un hospital, se deben tener controlados tanto a las personas, como a los activos. Cada caso es específico y a continuación haremos un breve esquema sobre las aplicaciones a realizar:
Gestión de Personas: - Personal Sanitario - Pacientes
Gestión de Activos: - Maquinaria especializada - Material sanitario (vendas, guantes…) - Sistema Neumático de información sanitaria - Contenedores de quirófano - Camas de pacientes - Ropa del personal - Control de accesos - Farmacia del hospital
Para gestionar cada uno de ellos podremos utilizar tanto RFID activa como RFID pasiva, seleccionando la más adecuada según las aplicaciones que pretendamos llevar a cabo.
GESTIÓN DE PERSONAS Como acabamos de explicar, dentro de un hospital podemos diferenciar a dos tipos diferentes de personas: por un lado el personal sanitario o trabajadores (médicos, personal de enfermería etc), y por otro lado los pacientes.
Personal Sanitario: En los que haceres diarios de un centro sanitario en ocasiones es fundamental tener localizado al personal. Lo ideal sería saber dónde están en cada momento. Con la tecnología RFID esto es posible. El personal de un hospital lleva puesto su uniforme mientras está trabajando. Este uniforme suele consistir en una bata, en la que llevan colgando una tarjeta identificativa, con sus datos (nombre, cargo…). En esta tarjeta es posible insertar un tag activo RFID. El tag funciona como transmisor, ya que, como su propio nombre indica, transmiten un identificador único cada cierto tiempo, lo que permite poder monitorizar en tiempo real la ubicación del personal. El periodo de tiempo en el que envía señales el sistema, puede ser configurado según las necesidades de cada hospital, o de cada zona espacial concreta, dentro de un mismo centro.
Israel Serrano, Director Comercial y Adjunto a la Dirección General de Gema ABS explica “la solución tiene dos partes: una parte hardware, y otra software. El hardware se compone de antenas y tags. Las antenas tienen zonas específicas de cobertura que se asocian a espacios físicos (sala de curas, quirófanos etc). La precisión no es cuestión de las antenas, que tienen rango de sobra, sino que la define la gerencia del hospital. Dependiendo de las necesidades de cada hospital o de cada aplicación, en ocasiones será suficiente tener localización en una planta en general, o en una sala en concreto”.
Otra cualidad es que el sistema también se puede configurar para que cuando sea necesario y de forma voluntaria o precisada, salten alarmas. Estas alarmas pueden provocarse pulsando un botón, por ejemplo en caso de que el personal sanitario precise ayuda, con la sencilla acción de presionar el botón, saltará una alarma, y de forma instantánea se sabrá la necesidad de ayuda y la localización exacta de la persona que lo solicita.
Las alarmas pueden configurarse para que salten de la forma en la que se desea, bien de forma sonora, de forma luminosa, vía e-mail, vía SMS en un teléfono móvil etc.
Pacientes: Para pacientes dentro de un hospital, se puede utilizar tanto RFID activa como RFID pasiva, dependiendo de las aplicaciones que se deseen realizar.
Con RFID activa, funcionaría de la misma forma que acabamos de exponer para el personal sanitario. Se insertaría un tag activo en la pulsera identificativa de paciente, y éste estaría localizado en todo momento. Esta aplicación es de gran utilidad cuando nos referimos a pacientes ubicados en determinados espacios, como por ejemplo, la zona psiquiátrica. Si un paciente fuese a salir de una zona determinada saltaría una alarma, y se podría evitar. Estas alarmas incluso pueden ser configuradas para que, de forma automatizada, se cierren puerta, etc. como veremos más adelante en el control de accesos. De esta forma se pueden tener controlados los movimientos de los enfermos.
El Yu Li Hospital de Taiwan está utilizando tags RFID colocados en los brazaletes de sus 2.500 pacientes mentales, para controlar sus movimientos y evitar que salgan de las zonas delimitadas. Los tags se utilizan con un sensor para monitorizar la temperatura corporal del paciente y transmiten la información al sistema informático central del hospital. Además, los brazaletes poseen un “botón de pánico” para que los enfermos puedan presionarlo para solicitar ayuda siempre que lo precisen. Los brazaletes son resistentes al agua y a impactos fuertes. Si los pacientes intentan quitárselos salta una alarma, que avisa del peligro.
Con RFID pasiva, mediante un tag insertado en la pulsera identificativa del paciente, lo que se obtendría sería un control preciso de los datos que se decidan incluir. Una de las aplicaciones más extendidas es obtener datos de la medicación que precisa el paciente en concreto y la cantidad.
Para ello hay que dotar al personal médico de dispositivos inalámbricos (PDA, pocket PC etc). Estos dispositivos suelen poseer dos tecnologías inalámbricas, por un lado WiFi, y por otro un lector RFID, de manera que el personal sanitario puede asegurarse de qué medicación precisa el paciente, en qué cantidad, si ya se han facilitad, etc. con el simple gesto de acercar el dispositivo al paciente. Toda la información se transmite y actualiza de forma automática en el ERP central del hospital. José María Jiménez, General Mobile Market Manager de Psion Teklogix explica que “el terminal WorkAboutPro es ideal para realizar este tipo de lecturas, ya que cuenta con capacidades RFID, y es muy ligero y fácil de llevar por el personal sanitario”. Y continúa “la ventaja de que sea un tag RFID y no un código de barras es que el personal sanitario que vaya a realizar la lectura de la pulsera, no necesita levantar la sábana y acercar tanto el lector, para leer la pulsera del paciente”.
Con el uso de RFID, se evita al personal tener que trasportar numerosas carpetas con el historial del paciente, se simplifican la logística en las visitas médicas y se reducen los errores de medicación o historial entre otras.
El Hospital Costa del Sol (HCS), de Málaga, ha sido uno de los centros que ha iniciado un proyecto RFID para mejorar la seguridad de los pacientes, dentro de su Hospital de Día Oncológico. Por medio de chips RFID insertados en la pulsera del paciente, pueden saber qué medicación, dosis, etc. precisa cada paciente, tras leer su etiqueta por medio de una PDA.
Recién nacidos: Uno de los casos que más atención despierta ante las posibilidades que ofrece la RFID, es el de los recién nacidos. La empresa GEMA ABS posee una solución específica para estos casos: Gema LOC+ Baby Match, con la que mediante RFID “se crea un vínculo entre madre e hijo”, según palabras de Serrano. Mediante esta solución se realiza un test, por el cual se unen las informaciones del tag del bebé, con el tag de la madre (colocado en las muñequeras o tobilleras identificativas). Al pulsar el botón se puede apreciar una señal luminosa que indica que todo es correcto, si la luz es verde, o que hay un error, si es roja.
GESTIÓN DE ACTIVOS Otra cuestión fundamental dentro de un hospital es tener control de los activos que se poseen. Dentro de los llamados “activos” podemos incluir desde la maquinaria más costosa, hasta los consumibles fungibles (gasas, guantes etc), pasando por las propias camas, los uniformes de trabajo o los contenedores de quirófano. Mediante la RFID, activa o pasiva, según la necesidad que se pretenda cubrir, se puede tener un control preciso de todo lo que hay en un centro hospitalario.
Maquinaria especializada: En la actualidad la mayoría de los hospitales tienen un problema importante con los equipos. En primer lugar hay que explicar que estos equipos suelen ser muy costosos y en muchas ocasiones no se sabe dónde están o quién los está utilizando. Para solucionar este problema, muchos hospitales lo que hacen es tener hasta un 50% más en número de equipos, que los que realmente necesitan, con los consiguientes costes que ello supone. Con tecnología RFID se puede ajustar el número de equipos, simplemente teniéndolos localizados, mediante un tag activo RFID. Mediante las antenas instaladas y los tags insertados, se puede localizar cada uno de los equipos médicos, diferenciarlos entre ellos, e incluso saber si están en uso.
Con este sistema, además de obtener una monitorización en tiempo real de todos los equipos, se pueden evitar robos, configurando el sistema para que salte una alarma si se abandonan determinados espacios o si la persona que los manipula no está autorizada.
Lluis Bueno, responsable técnico de NextPoint Solutions, explica otra de las ventajas de tener los equipos localizados: “los equipos pasan por una revisión anual, y si el día que el técnico va a al hospital a hacer la revisión, los equipos no están localizados, se traduce en una pérdida importante de dinero”.
Material sanitario consumible: Otra aplicación para la que la RFID es interesante es para realizar el inventariado del material sanitario consumible, como es el caso de guantes de látex, vendas, gasas etc. En esta ocasión la RFID seleccionada será pasiva, y el control de existencias se realizaría acercando un terminal portátil con lector RFID incluido. Realizar un inventario en tiempo real conlleva beneficios tanto económicos como prácticos, ya que se reduciría la posibilidad de quedarse sin material necesario en las labores hospitalarias, además de reducirse las pérdidas desconocidas, y se optimizaría la planificación de compras.
Sistema neumático de información sanitaria: El sistema neumático de los hospitales es aquel por el cual se envían las informaciones de los pacientes, informes, análisis, muestras, etc. de forma interna. Existe una solución RFID también para estos casos, que consiste en identificar cada una de las “balas” (la mercancía que se envía) y poner lectores en determinados puntos para saber qué se ha enviado, desde dónde y hacia dónde, y así evitar la pérdida de información, o el tener que repetir pruebas médicas, que suponen una mala atención al paciente y una pérdida económica para el centro.
Contenedores de quirófano: Los hospitales están obligados a llevar una trazabilidad de todo lo que se utiliza en cada operación quirúrgica, para poder resolver dudas en caso de problemas. Según nos comenta Lluis Bueno, se están llevando a cabo pruebas a este respecto, que consisten en “colocar un tag pasivo en cada contenedor. El problema es que los contenedores son metálicos y se tienen que esterilizar (a 140 grados durante media hora, etc.). Existen tags que soportan estas condiciones adversas pero el coste es elevado, por eso en este momento se está estudiando la viabilidad de la solución”. En esta aplicación lo que se monitoriza es el contenedor, no el contenido. “El contenido se vincula a nivel de software, ya que es imposible colocar tags en cada instrumento médico, entre otras cosas por el tamaño reducido del instrumental”, explica Bueno.
Para realizar este control se colocan lectores en la entrada y en la salida del autoclave. Hay que señalar que existen diferentes entradas a quirófano, por un lado la puerta por donde pasa el personal y el material y por otro la puerta por donde pasa la camilla con el paciente. Las antenas leen lo que pasa por cada una de las puertas y lo relacionan. De esta forma se controla qué pasa a quirófano en cada operación específica. Como expone Bueno: “hay otro lector colocado en el esterilizador para saber cuándo se ha esterilizado lo que ha entrado”.
Camas de pacientes: Colocando un tag en cada cama de un hospital se pueden obtener dos beneficios fundamentales. Por un lado, cada cama, con su paciente correspondiente, estará localizada en todo momento, y, con ello las tareas de trasladar las camas se optimizan, reduciendo los tiempos de espera en los ascensores. Con los tags colocados en cada cama, las antenas identifican la cama que precisa ser trasladada y de forma automática un ascensor puede ir a la zona donde se encuentre.
Esta aplicación ha sido implantada ya en un hospital de la región alemana de Castrop-Rauxel.
Por otro, puede actuar de sistema de avisos para el personal sanitario, ya que, accionando el sistema (ya sea el propio paciente o algún acompañante), se conecta con un gestor de llamadas. Este sistema se basa en un enrutamiento de llamadas, que envía el aviso al personal asignado al paciente que se encuentra en esa cama, vía e-mail, SMS, alarma sonora etc. Si este personal no responde en un tiempo establecido y previamente configurado, el sistema dirigirá la llamada al personal alternativo.
Lavandería: Aunque pueda llamar la atención, los centros hospitalarios tienen unos costes muy elevados derivados del lavado de uniformes de trabajo y demás ropa (sábanas, toallas, etc.). Por ello ya se han instalado sistemas RFID pasiva para reducir estos costes de lavandería. Existen en la actualidad dos formas de llevar a cabo las aplicaciones de lavandería en los hospitales: de forma externa, contratando los servicios de una lavandería que se encarga de recoger, lavar y devolver la ropa al hospital, o de forma interna, que se está extendiendo en los últimos tiempos, que consiste en tener una lavandería propia dentro de las dependencias.
En el primer caso, según explica Lluis Bueno “en ocasiones hay problemas porque si lavan ropa de varios hospitales, ésta es toda igual y a la hora de devolverla no saben dónde distribuirla”. Por ello, algunos hospitales están asumiendo los costes de poner tags pasivos en las prendas. La ropa con estos tags se puede lavar a altas temperaturas, planchar y doblar sin problemas. En lo que se refiere a los costes en infraestructuras (antenas, etc.) “se está debatiendo quién los debe asumir”, prosigue Bueno. Así, la solución funciona de la siguiente forma: la lavandería cuando recibe las bolsas con la ropa, lee de forma automática lo que entra de cada hospital, al pasar por un arco que tienen en la entrada. A la salida repiten la operación (vuelven a leer lo que pasa), y controlan de forma automatizada qué ropa es de qué hospital.
En el caso de lavandería interna el funcionamiento es el que sigue: cuando la ropa está sucia, se coloca en unas aperturas que hay en la pared –pequeñas puertas- que comunican por medio de una bajada-túnel con la zona de lavandería. Existen varias aperturas en diferentes plantas y zonas del hospital, todas ellas interconectadas con la misma zona de llegada (lavandería). En este caso se coloca una antena en cada uno de los orificios de entrada de la ropa, para saber qué se está lavando y de dónde procede (los tags de las prendas se leen automáticamente al ser introducidas en estos orificios). Este sistema se está extendiendo últimamente, y según explica Bueno “en los últimos cuatro meses se ha implantado casi de forma simultánea en un hospital de Asturias y en un hospital de Madrid, sin ninguna conexión entre ellos”.
A finales del año pasado el Hospital de Cannes (BIH), en Francia, con ayuda de la compañía Tagsys, ya comenzó a utilizar RFID para gestionar su lavandería, y obtener una trazabilidad completa de toda su ropa. La lavandería del hospital de Cannes (BIH) se encarga de la limpieza y gestión de los uniformes del personal de tres hospitales locales, el de Cannes, el de Antibes y el de Grasse, lo que suponía un importante esfuerzo de tiempo para identificar de forma manual cada prenda y a qué hospital pertenecía, antes de la implantación de RFID.
Control de accesos: La tecnología RFID también puede utilizarse para controlar los accesos al propio hospital y a diferentes zonas dentro del mismo. Esto se refiere tanto a las entradas como a las salidas, es decir, tanto de fuera hacia dentro, como de dentro hacia fuera. Israel Serrano declara: “una aplicación muy útil de la RFID puede ser monitorizar las entradas y salidas de lugares de acceso restringido”, y explica “mediante la información que emita el tag que lleve una determinada persona, se pueden abrir o bloquear las puertas de manera automática”. De esta forma, además de controlar los movimientos de las personas o activos que sean necesarios, también se pueden evitar robos o malas utilizaciones de los equipos médicos.
Farmacia del hospital: La RFID puede solucionar graves problemáticas derivadas de la posible falta de trazabilidad de los medicamentos que tiene un hospital.
La RFID pasiva se puede usar para realizar el inventariado de los fármacos del centro, evitando pérdidas desconocidas, llevando un control de pedidos y compras, así como monitorizando las entradas y salidas de los medicamentos, conociendo las informaciones de quién lo suministra, en qué momento y a quién lo entrega.
Otra de las ventajas del uso de la RFID es la sintonización de temperaturas que realiza sobre determinados medicamentos que lo requieren (en ocasiones si no se mantienen en un rango determinado de temperaturas los efectos son nulos o nocivos), si así se configura. Tal y como explica Lluis Bueno, “las cajas llevan unos tags semiactivos que registran la temperatura. Si el medicamento no está a la temperatura a la que se ha determinado, salta una alerta y se sabe que ese medicamento no está en las condiciones adecuadas para su uso”.
El hospital oncológico de la República Checa, Masaryk Oncological Institute, ha hecho público recientemente que ha comenzado a usar RFID HF para trazar los medicamentos oncológicos que se suministran en el centro. Al tratarse de medicamentos tan especializados, colocan un tag en cada ampolla, para llevar un estricto control de su trazabilidad. Además el personal farmacéutico, que tiene que llevar un traje especial, antes de coger la ampolla, debe esterilizar sus manos y depositarla en un envase especial.
También es reciente el caso del madrileño hospital Gregorio Marañón, que también está realizando un proyecto piloto con RFID para hacer el seguimiento de los fármacos iatrogénicos. El proyecto se realiza conjuntamente con el servicio de farmacia, Enfermería e Informática y pretende reducir los errores en la administración de fármacos. La solución consiste en identificar los medicamentos y los pacientes mediante chips RFID, y verificar con el programa de prescripción electrónica, a través de redes inalámbricas, que ambos son correctos. Además, el sistema permite saber cuándo salen de la farmacia, a dónde van y a quién se administran.
GESTIÓN DE ACTIVOS Antes de acabar, Israel Serrano explica que “la RFID contesta a las preguntas ¿quién? o ¿qué?, ¿dónde? y cuándo? Lo importante es saber que la solución te va a permitir de manera automática saber dónde está cada persona o activo en cada momento. Con esta información se puede hacer multitud de cosas”, y añade “según nuestro punto de vista no existe una sóla tecnología que cubra todas las necesidades de un hospital. Creemos que la solución perfecta pasa por la combinación de tecnologías, aunque existen problemas derivados como diferentes frecuencias, antenas o lectores. Nuestra solución a estos problemas ha sido desarrollar una plataforma común, capaz de gestionar cualquier tipo de tecnología”. Sobre los problemas, Lluis Bueno aclara que “hay que tener cuidado cuando se instala RFID en hospitales, porque pueden existir interferencias y otros problemas”.
Como ha quedado patente, no sólo es posible sacarle el máximo provecho a la tecnología RFID en los centros hospitalarios, casi para cualesquiera de las aplicaciones que diariamente realizan, sino que ya es un hecho, y cada vez son más los hospitales que se interesan por los beneficios en términos de costes, seguridad y control que dicha tecnología ofrece. Lo que permite la RFID tiene tantas aplicaciones que casi se puede afirmar que son infinitas, y en los hospitales las ventajas se traducen en dos puntos fundamentales: mejor atención al paciente y ahorro de costes.
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