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Durante los últimos años de la tecnología de identificación por radiofrecuencia (RFID), se ha incrementado la presencia de soluciones, estas siempre se habían basado mayoritariamente en lectores fijos. Ello era consecuencia de que las primeras implementaciones, muchas de ellas para cumplir con el mandato de algunos minoristas, sólo necesitan puntos de lectura a nivel de palet. Pero esta situación está cambiando a una velocidad muy elevada, igual que está cambiando el nivel de etiquetaje. Actualmente la industria textil, está encabezando la implantación o el esfuerzo en la tecnología RFID por lo que el etiquetaje, es ahora a nivel de ítem sobretodo para la gestión de su cadena de suministro a nivel de modelos, tallas y colores. Esta evolución ha permitido a los lectores de mano ganar protagonismo dentro de la gama de productos de la RFID. Ahora es necesario el poder hacer inventarios en tienda, leer cajas y su contenido en recepción, etc.
Son numerosos los pilotos e implantaciones en el sector de la moda como New Balance (Estados Unidos), Falabella (Chile), Marks & Spencer (Inglaterra), Galeria Kaufhof (Alemania) y Mitsukoshi en Japón. Empresas que buscan mejorar su servicio al cliente e incrementar las ventas. Aunque en muchos sectores también el lector móvil está captando la atención con el objetivo de reducir los costes de implantación.
“Prácticamente todas las soluciones requerirán de terminales portátiles para algún punto de la operativa: verificación de inventario, búsqueda de artículos, lecturas individuales, codificación de tags, etc. Por ello, iniciar los proyectos con una primera fase basada en terminales móviles es la mejor opción para obtener retorno de la inversión desde el mismo momento de la implantación”, comenta Lluis Bueno, director técnico de NextPoint Solutions.
SIMILITUDES Y DIFERENCIAS Todos los lectores de mano tienen dos componentes principales: el hardware y el software. El hardware está compuesto por el teclado, la pantalla (puede ser táctil), un procesador central (CPU), la memoria y la batería. En cambio, la parte software se compone del sistema operativo y de las aplicaciones instaladas.
El corazón de cualquier lector móvil es su procesador central (CPU), que normalmente tiene sobre unos cientos de MHz. Como en la mayoría de ordenadores, esta velocidad continuará incrementándose facilitando una mejoría para interfaces de usuario más interactivas que pueden incluir, por ejemplo, imágenes de productos o audio adjuntos a la información. La antena RFID del lector es típicamente direccional y donde varían las antenas es en la polarización, lineal o circular, y en las formas o posición, interna o externa. Por ejemplo, el lector MC9090 de Motorola tiene una antena lineal diseñada en curva. El IP4 de Intermec tiene la antena externa para poderse adaptar a los lectores de código de barras existentes. Las antenas de polarización circular son menos sensibles a la orientación de los tags aunque su alcance de lectura es inferior que las lineales, también conocidas como verticales. Todos los fabricantes sintonizan sus antenas para altas densidades de tags y alcances de lectura cortos (pocos metros) por ser el escenario modelo de las situaciones para realizar lecturas a nivel de ítem.
La mayoría de lectores móviles de mano tienen las baterías recargables y fácilmente extraíbles para su intercambio. Según Esteve Jané de Aifos Solutions, “Los lectores actuales duran un turno normal de 8 horas. Gestionando el uso de la energía, con lecturas de más y menos potencia”. Además, facilitan la conexión con otros dispositivos, como ordenadores, para transmitir la información leída, como mínimo a través de una base. Normalmente, una batería de este tipo de dispositivos puede durar de unas 6 a 10 horas según el uso que se haga. Todos proporcionan una capacidad de comunicación LAN, para el intercambio de datos en tiempo real, así no es necesario conectarlo a ninguna base para la descarga de dicha información. Los lectores móviles permiten, a diferencia de los lectores fijos, visualizar la pantalla y verificar los datos antes de enviar la información al sistema.
La mayoría de lectores de mano pueden soportar sistemas operativos tanto comerciales como no comerciales, como los conocidos Microsoft Windows CE, Mac OS o diferentes variantes y versiones de Linux. Pero en la actualidad, estos dispositivos vienen ya con uno precargado, que acostumbra a ser uno comercial como el Windows CE.
ERGONOMÍA En los lectores de mano, la ergonomía es una de las características más valoradas por el cliente final, según algunos estudios. Pero teniendo en cuenta que en la RFID se necesitan antenas de radio para la correcta lectura, este parámetro se complica en comparación a otras tecnologías. Sólo hay que pensar o imaginarse que a un lector móvil actual de código de barras se le pusiera una antena RFID fija para obtener los mismos resultados. ¿Esto es inviable?, no, pero no sería ergonómico para los trabajadores. Si nos fijamos en los lectores disponibles del mercado encontramos tres formas de integrar la RFID: incorporar un dispositivo emisor-receptor de radiofrecuencia al final del lector del código de barras, crear un elemento externo tipo pistola que integre la antena de radiofrecuencia y pueda conectarse a los actuales lectores o antenas planas ubicadas al final del lector en forma de T, aunque hay multitud de posibilidades.
Los empleados de las empresas que trabajan con dispositivos móviles en fábricas, almacenes o tiendas, necesitan que los dispositivos sean cómodos, no pesen y sean fáciles de utilizar, ya que están utilizándolos constantemente. Si los lectores no fueran ergonómicos provocarían incomodidades a los trabajadores como dolor en la muñeca por aguantar el peso, dificultad de maniobra si este es muy grande, etc. Pero el diseño también tiene que contemplar las limitaciones que puede conllevar la disminución de una antena en tamaño. Por este motivo, los fabricantes deben buscar puntos de convergencia o diseños especializados en resaltar algunos aspectos más que otros.
Normalmente los manuales de los lectores incorporan las mejores prácticas de uso, basadas en los existentes lectores de código de barras, para obtener los mejores ratios de lectura y disminuir la fatiga al mínimo. Aunque los trabajadores siguen estas recomendaciones, gradualmente dejan de utilizarlas ya que muchos comentan que al cabo de 30 minutos de un uso intensivo del dispositivo empiezan a notar el esfuerzo en sus muñecas.
Este problema se acentúa cuando los trabajadores deben mover con oscilaciones el lector RFID para leer, por ejemplo, una caja. A los lectores RFID, debido al tamaño de las antenas, les cuesta encontrar un balance correcto de peso y tamaño. Por este motivo, muchos fabricantes utilizan el formato pistola que les permite reducir bastante este diferencial. Pero como toda tecnología se está evolucionando positivamente hacia lectores que tengan cada vez mejor ergonomía minimizando el impacto en su rendimiento.
LECTORES MÁS FUNCIONALES Gracias al imparable movimiento hacia implantaciones RFID a nivel de ítem que continua acelerándose, existe la necesidad de diseñar lectores con diferentes formas e incrementando sus funcionalidades. Se espera que sean más pequeños y rápidos, aunque no al mismo nivel que la electrónica de consumo. Se avanzará en la memoria, introduciendo más en menos tamaño.
Los principales fabricantes de chips han diseñado o renovado sus procesadores. De hecho, Intel ya innovó hace meses con el lanzamiento de su procesador R1000, diseñado específicamente para lectores RFID en UHF y que redujo espectacularmente el tamaño de los lectores ya que integra, en un circuito integrado, todos los elementos discretos utilizados en un lector. Esto incrementó la potencia y disminuyó el tamaño y coste de los lectores.
Pero seguro que nos encontramos al inicio de la innovación en los lectores RFID móviles, y los fabricantes ya deben estar pensando en nuevos modelos que mejoren los actuales o que cubran necesidades que actualmente no hacen. Ejemplos de estos lectores en forma de guantes que hacen de lector, lectores móviles con Bluetooh para comunicarse con un ordenador cercano, lectores que se agarren al cinturón, etc.
DISTANCIAS DE LECTURA Los rangos de lectura varían proporcionalmente al diseño y tamaño de la antena. A día de hoy, el tamaño de la antena varía dependiendo de si va integrada en el dispositivo lector tipo PDA o es un elemento externo como una mochila. Según las necesidades debe elegirse uno u otro. Según Jané “la mejor opción es la antena integrada ya que la externa hace inviable el manejo del lector de mano. Una persona no puede sujetar un lector de mano durante su turno, pesando tanto. Es cierto que son necesarias para lecturas de más rango, pero quitan portabilidad a los lectores.”
Independientemente de que la antena esté integrada o se presente en un complemento para un determinado terminal, existen otros factores determinantes en cuanto a las distancias de lectura, siendo muy importante el tipo de polarización de la antena y la forma en que se realice la lectura de tags. De esta forma, una antena de polarización circular obtendrá buenas distancias de lectura en general, independientemente de la orientación relativa que las etiquetas presenten respecto al terminal. En cambio, las antenas de polarización lineal son más sensibles a la orientación que las etiquetas presenten, respecto a la antena (si las etiquetas se colocan en posición vertical, horizontal u oblicua respecto a la antena). “Cuando la alineación es adecuada, se pueden conseguir mayores distancias de lectura en estos casos”, argumenta José Sánchez, analista I+D de Libera Networks.
La potencia de la antena es otro de los factores determinantes. Cuanto mayor sea el nivel de potencia, mejores distancias de lectura se conseguirán para un mismo lector, y mayor será el consumo de batería, por lo que es necesario en ocasiones llegar a una solución de compromiso entre ambos parámetros.
Según los responsables RFID de Libera Networks, la distancia de lectura más adecuada a la hora de seleccionar un terminal de mano RFID es el tipo de uso que se dará al mismo. Si se quiere hacer recopilación de datos, como puede ser el caso de la realización de un inventario de activos, interesa que la distancia de lectura sea suficientemente grande como para que el proceso se realice de forma cómoda. En cambio, si el uso del terminal de mano incluye la grabación de datos en tags RFID, puede ser interesante una distancia de lectura menor, de forma que se eviten ambigüedades si se detectan varias etiquetas dentro del alcance del terminal.
LA BATERÍA Uno de los aspectos más importantes, no sólo de los lectores RFID, es la batería o fuente de alimentación. Esta dependencia se acentúa debido a que la antena RFID necesita una buena alimentación para alcanzar buenos ratios de lectura. Hay que verificar si el módulo RFID del lector, integrado o externo, utiliza la fuente de alimentación del dispositivo o PDA, o tiene una propia.
“En el caso de componentes RFID acoplados a PDAs como módulos independientes, el módulo RFID puede tener su propia batería autónoma, o bien puede usar la del propio terminal móvil”, según José Sánchez, analista I+D de Libera Networks.
A continuación, Sánchez comenta que el tipo de uso al que está destinado un terminal móvil RFID influye en la autonomía de forma directa. En este sentido, el consumo de batería será mucho mayor en los casos en los que se use el terminal RFID en modo de lectura continua, que en aquellos casos en los que se hace uso de un disparador para activar una lectura. También es importante la potencia con la que se trabaje, que en la mayoría de los casos es regulable vía software. Si bien, también hay que tener en cuenta que un mismo lector configurado con una potencia menor, obtendrá un peor rendimiento en cuanto a distancia de lectura, que si está configurado a una potencia mayor.
ESTABILIDAD Uno de los aspectos donde en sus inicios eran más débiles los lectores móviles era en la estabilidad del sistema. Es muy importante que estos dispositivos puedan trabajar de manera independiente sin ningún tipo de problemas. Una pausa inesperada o un mal funcionamiento pueden influir negativamente en el proceso. “Es una cualidad a mejorar”, argumenta Esteve Jané de Aifos.
“La estabilidad física de los terminales RFID depende en gran medida del grado de rugerización del terminal. Los terminales distribuidos en formato de tarjetas o PCMCIA para ser acoplados a dispositivos móviles comerciales, no tienen un nivel de rugerización comparable con el de los terminales RFID desarrollados para su utilización en ambientes industriales, por lo que su estabilidad y resistencia puede ser menor”, comenta Sánchez.
COMPARATIVA CON LOS LECTORES FIJOS Uno de los beneficios más claros de los lectores móviles de mano es la inherente movilidad que permiten, ideal para ciertas aplicaciones, sobretodo las concentradas a nivel de tienda. Pero además, hay otras que han ido apareciendo en el momento que se han buscado procesos para reducir el coste de implantación, ya que con un lector móvil se puede hacer lo mismo, salvando las distancias de rapidez, distancias y seguridad, que con múltiples lectores fijos. Imaginemos que una tienda tiene dos muelles de carga y descarga y que raramente están los dos ocupados. De manera lógica, en vez de crear otra estructura fija en el otro muelle, se dispone de un lector de mano para posibles coincidencias, incluso se tiene para los dos muelles uno de móvil porque el proceso se realiza con personal.
“La utilización de terminales portátiles RFID es a menudo la mejor opción para implementar una solución RFID con un coste mínimo en infraestructura y un plazo de puesta en marcha prácticamente inmediato”, argumenta Lluis Bueno, director técnico del mayorista especializado en RFID NextPoint Solutions.
“El rango de lectura de los lectores de mano hace que no exista un claro beneficio respecto a las pistolas de código de barras, ya que lo que se lee es información. Simplemente cubren una necesidad que los otros son incapaces como la gestión de excepciones e inventario de pequeños artículos”, dice Jané, quién añade que “la gracia de la RFID es no tener visión directa sobre el producto y con los lectores de mano eso se pierde; eso no quiere decir que cualquier instalación deba disponer de un par de dispositivos”.
MODELOS: GRAN VARIEDAD El concepto de movilidad en RFID es amplio, y más si nos centramos en la gran variedad de modelos existentes en la actualidad por abarcar diferentes tecnologías como la pasiva en HF o UHF, activa u otras. También por la variedad de formas de los lectores, pero sobretodo por el tipo de conexión de los módulos RFID con los terminales estándares que ya utilizan las empresas. Hay lectores RFID integrados en PDAs o UMPCs, lectores que se presentan en forma de mochila independiente para ser acoplados a una PDA, implementados en formato Compact Flash, SD o Mini-SD, lectores RFID incorporados en tarjetas PCMCIA o en lectores duales RFID-Código de barras.
Debido a la gran variedad de modelos y características entre ellos, se convierte en importante el análisis de una buena decisión, a través de partners o mayoristas especializados. Lo primero que una empresa debe analizar es el tipo de uso que se dará al terminal en el sistema. Si no es necesaria la movilidad y las lecturas se realizan siempre en el mismo lugar, quizás no sea imprescindible la inversión en un terminal móvil.
Según Bueno, ”la selección del terminal portátil depende de dos factores fundamentales: la aplicación (que determinará la tecnología a utilizar) y el entorno de trabajo (que determinará el tipo de lector portátil)”.
“El tamaño de la pantalla en los terminales RFID móviles suele limitarse al tamaño de una PDA, por lo que hay que estudiar en cada caso concreto la cantidad de información que se desea mostrar en pantalla de forma simultánea, para saber si es suficiente con el tamaño de pantalla de un dispositivo móvil, o si sería más conveniente un terminal fijo acoplado a un ordenador”, argumenta Sánchez.
Otro de los parámetros es la plataforma de ejecución del software en el lector, ya que dependiendo del lenguaje de programación que se quiera utilizar para realizar el desarrollo de software, habrá que comprobar la compatibilidad del mismo con la plataforma de ejecución para dicho lenguaje. A esto hay que añadir el consumo a nivel de recursos, como la memoria que utilizará el programa para establecer la capacidad o la posibilidad de inestabilidad en el dispositivo.
Para Lluis Bueno de NextPoint, “según el entorno de trabajo, será necesario considerar el uso de terminales portátiles industriales, de mayor coste pero muy elevada robustez, o de PDA’s, teléfonos móviles u otros dispositivos con lectores RFID externos. En el ámbito industrial, es necesario invertir en terminales robustos, ya que su uso es diario y su funcionamiento debe ser impecable durante toda la jornada independientemente del trato que reciban”. Bueno añade que “para entornos de oficina, bibliotecas o tiendas, donde los terminales se utilizan esporádicamente para hacer inventarios una vez al mes, la robustez es menos importante, aunque también debe valorarse”.
EN EL SECTOR MODA Sus usos son muy variados aunque la mayoría se concentran en el punto de venta. A través de los lectores móviles de mano, conocidos en inglés como handheld readers, los trabajadores pueden realizar inventarios con una periodicidad mucho mayor que la actual, verificando cada una de las prendas, reduciendo la rotura de stocks y, por lo tanto, la deseada disponibilidad de los productos. Otro uso es para detectar mercancías que puedan estar mal situadas en las estanterías por culpa del lógico movimiento de estas por los clientes, o la búsqueda específica de un color y talla de manera más ágil y rápida. La empresa Maskyelin ha planificado el uso de lectores móviles por sus trabajadores para conseguir una tienda con el punto de venta sin caja registradora fija.
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