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De 1.300 millones en 2006 a una previsión de 2.000 millones en 2020. Este es el dato de crecimiento estimado del tráfico aéreo en Europa. Y este es también el reto que las empresas de soluciones tecnológicas en este sector deberemos ser capaces de asumir.
Este crecimiento vendrá acompañado de nuevos escenarios que provocarán nuevos hábitos en los viajeros. Por un lado, la auténtica revolución que está suponiendo la irrupción de las compañías low cost (Low Cost Carrier o LCC) en los mercados considerados como short-haul, es decir, de corto recorrido, conllevará un cambio drástico en las condiciones del mercado aéreo. La penetración de las LCC está apartando de forma progresiva a las compañías tradicionales, denominadas de bandera, que no pueden competir por su estructura de costes y que se están derivando a los segmentos de largo recorrido. Los bajos precios de los vuelos están suponiendo un incremento importante tanto en el número de vuelos como en el número de pasajeros. Los datos del mercado europeo y español, en el período comprendido entre mayo 2006 a mayo 2007, resumen claramente esta situación: 2,5 millones más de asientos internacionales de bajo coste hacia/desde España y 0,5 millones en el tráfico doméstico.
Por otro lado, la tendencia a la privatización de los aeropuertos, su ampliación para aumentar su capacidad en número de pasajeros y la potenciación de aeropuertos secundarios que ofrecen menos costes para atraer a las LCC, llamados a convertirse en la base de estas compañías, acaban de completar el nuevo escenario que ya se está configurando.
APORTE DE LA TECNOLOGÍA Nuevos aeropuertos, nuevas compañías low cost, nuevas empresas de handling y unas grandes expectativas de crecimiento en número de pasajeros obliga a tres cosas: mayor seguridad, mayor eficiencia y menos costes. ¿Contradicción? No. Es precisamente aquí donde la tecnología RFID debe contemplarse como una inversión y no como un coste. Una inversión que redundará en una mejora de la trazabilidad, tanto de pasajeros como de equipajes y, en consecuencia, en una mayor seguridad, en menos errores y por tanto, finalmente, en una reducción de costes.
Es por ello que muchos aeropuertos han iniciado ya pruebas piloto incorporando la tecnología RFID en algunos de los procesos propios de la operativa. Quizás el ejemplo más claro es la identificación del equipaje con etiquetas RFID, donde los beneficios de esta tecnología, en contraposición con los sistemas de seguimiento existentes de código de barras, son rápidamente percibidos: los chips se leen a medida que pasan a través del sistema de transporte de equipajes del aeropuerto, permitiendo una clasificación efectiva, minimizando errores y permitiendo una entrega segura al avión. Las maletas que llegan se leen a la entrada del sistema de equipajes para un seguimiento efectivo. De esta forma, la trazabilidad es completa: los chips permiten hacer el seguimiento de las maletas en cada etapa del viaje, minimizando errores y aumentando la seguridad. Y todo ello de forma más rápida, ya que una de las ventajas principales que aporta la RFID es la lectura múltiple y la no necesidad de “visibilidad directa”.
Pero no sólo la seguridad y la eficiencia se ven mejoradas con el uso de esta tecnología aplicada a la trazabilidad de los equipajes. La experiencia de usuario también cambiará. Un ejemplo: mediante el uso de etiquetas RFID las aerolíneas podrán enviar una alerta en forma de mensaje de texto SMS notificando a los pasajeros el momento en que sus equipajes llegan a la cinta de las maletas para su recogida.
TRAZA está realizando pruebas piloto de sistemas RFID en algunos de los aeropuertos españoles más importantes en el ámbito de baggage tag y del boarding pass RFID.
TRAZA cuenta entre sus clientes con las principales compañías aéreas y de handling y los sistemas de TRAZA son utilizados en la mayoría de aeropuertos españoles y de algunos aeropuertos europeos. También participa en eventos del sector como en la pasada edición de Passenger Terminal Expo en Barcelona, con su división TRAZA Air.
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